Hay películas que buscan gustarte. Otras que quieren incomodarte. Y luego está Father’s Day, una criatura mutante nacida del universo de Troma Entertainment, donde el mal gusto se convierte en estilo y el exceso es prácticamente una religión.
Treinta años después de Mother's Day de Charles Kaufman, esta reinterpretación dirigida por Adam Brooks no llega a rendir homenaje… llega a dinamitar cualquier expectativa de cordura.
Un héroe roto en un mundo peor
La historia sigue a un hombre marcado por la tragedia: su padre fue asesinado por un violador en serie conocido como “The Father’s Day Killer”. Desde ese momento, su vida se convierte en una sola cosa: venganza.
Pero esto no es un thriller convencional. Aquí la justicia no es limpia, ni elegante, ni heroica. Es brutal, exagerada, incómoda… y a veces absurdamente cómica.
El protagonista no es un salvador clásico. Es más bien un sobreviviente deformado por el trauma, avanzando en un mundo donde la línea entre víctima y monstruo se desdibuja constantemente.
Troma en estado puro
Si conoces Troma, sabes a lo que vienes. Si no… prepárate.
Father’s Day es una explosión de gore, humor negro y decisiones narrativas que parecen tomadas en medio de una tormenta de locura creativa. La película abraza lo grotesco con una sonrisa torcida, empujando los límites de lo que el espectador promedio considera “demasiado”.
Y sin embargo, hay algo hipnótico en su caos.
Es cine que no pide permiso. Que no se disculpa. Que disfruta incomodar.
Entre la sátira y el delirio
Debajo de la sangre y el absurdo, hay una capa interesante de sátira. La película juega con los arquetipos del cine de venganza, exagerándolos hasta el punto de romperlos.
La masculinidad, la violencia, la idea de justicia… todo se retuerce en una narrativa que parece decir: “si vas a ir al extremo, ve hasta el final”.
Y lo hace sin frenos.
¿Para quién es esta película?
No es para todos. Ni siquiera lo intenta.
Father’s Day es para quienes disfrutan del cine que vive en los márgenes. Para quienes ven en lo incómodo una forma de expresión. Para los que entienden que a veces el cine no tiene que ser bonito… solo tiene que ser memorable.
Te pueden interesar si te gustó Father’s Day
Si este viaje entre venganza, gore y locura te atrapó, aquí tienes otras experiencias igual de intensas:
The Toxic Avenger (1984) – El superhéroe más improbable nacido del caos tóxico de Troma.
Hobo with a Shotgun (2011) – Venganza callejera con violencia estilizada y sin filtros.
I Spit on Your Grave (1978) – Una de las historias de venganza más crudas del cine.
Street Trash (1987) – Horror corporal y decadencia urbana en su forma más extrema.
Veredicto #LoOcultoDelCine
Father’s Day no es una película… es una experiencia límite. Un golpe directo al estómago con carcajada incluida.
Es el tipo de cine que divide salas, que incomoda conversaciones y que se queda rondando en tu cabeza como un eco incómodo.
Porque en este universo, la venganza no limpia nada…
solo ensucia más.
Y Troma, fiel a su esencia, no vino a salvarte…
vino a recordarte que el cine también puede ser un acto de caos puro.







