domingo, 22 de febrero de 2026

Dos películas de terror que debes ver si crees que ya lo viste todo

 El cine de terror no siempre grita. A veces susurra, se retuerce y te deja con una sensación pegajosa que no se va ni con la luz encendida. Para quienes buscan algo más allá del susto fácil, estas dos películas contemporáneas son visitas obligadas. No prometen comodidad. Prometen obsesión.




Cat Sick Blues

Dir. Dave Jackson


Desde Australia llega esta joya incómoda que mezcla terror psicológico, gore artesanal y una tristeza que se siente enferma. Cat Sick Blues sigue a un joven marginado cuya obsesión con los gatos muertos lo arrastra a un descenso brutal hacia la violencia y el aislamiento.


No es una película para todos. Su estética es cruda, casi sucia, con una narrativa que parece construida desde la obsesión misma del personaje. Aquí el horror no viene de monstruos externos, sino de la soledad, el duelo y una mente que se rompe en cámara lenta.


Es cine de terror DIY, heredero del espíritu grindhouse y del horror underground, donde cada escena parece decirte: “esto no debería existir… pero existe”. Ideal para quienes disfrutan el terror extremo con fondo emocional y cero concesiones.


Good Boy

Dir. Viljar Bøe

Si el terror social y psicológico es lo tuyo, Good Boy juega en una liga inquietante. La historia arranca como un drama romántico extraño y lentamente se transforma en algo profundamente perturbador. Una cita, una casa elegante, un hombre encantador… y un secreto que no debería ser aceptable, pero lo es. Al menos para algunos.


La película explora la dinámica de poder, la dependencia emocional y los límites morales con una calma que asusta más que cualquier sobresalto. No hay sangre gratuita. Hay miradas largas, silencios incómodos y una sensación constante de que algo está mal… aunque nadie quiera decirlo en voz alta.


Good Boy es terror moderno, minimalista, europeo, donde el verdadero miedo nace de lo que somos capaces de normalizar.


¿Por qué deberías verlas?

Porque ambas películas demuestran que el terror sigue mutando.

Porque no buscan gustarte, sino quedarse contigo.

Porque hablan de obsesión, soledad y relaciones tóxicas desde lugares radicalmente distintos, pero igual de incómodos.


Si eres fan del cine de terror que se arriesga, que incomoda y que no te trata como espectador pasivo, estas dos películas merecen un lugar en tu lista. No saldrás ileso. Y de eso se trata.

lunes, 2 de febrero de 2026

3 trabajos que debes ver de Gerardo Taracena

Hay actores que no solo interpretan personajes, los invocan.

Gerardo Taracena pertenece a esa estirpe. Su presencia en pantalla tiene algo ritual, incómodo, casi peligroso. No importa si pisa una serie, una mina abandonada o un relato sobrenatural: cuando aparece, el ambiente se enrarece.

Si te atrae el cine y las series donde el terror se filtra por la piel, estos son tres trabajos esenciales de Taracena que debes ver.




Diablero (Netflix)

Aquí Taracena se mueve entre lo demoníaco y lo terrenal con absoluta naturalidad. Diablero mezcla folclor mexicano, posesiones y violencia urbana, y su participación aporta peso, amenaza y una sensación constante de que algo antiguo está a punto de despertar.


Presencias (2022)

Un thriller sobrenatural donde el horror se construye desde lo cotidiano. Taracena aporta gravedad y misterio a una historia de casas malditas, culpas heredadas y presencias que no descansan. Su actuación es contenida, pero inquietante, como una sombra que siempre está fuera de foco.


La niña de la mina (2021)

Terror mexicano que abraza la leyenda.

Ambientada en un pueblo marcado por la tragedia, esta película utiliza el mito como herida abierta. Taracena encaja perfecto en este universo: rostro curtido, silencios largos y una energía que conecta lo humano con lo sobrenatural.


Come Out and Play (2022)

Violencia psicológica y horror moderno.

En esta cinta, el terror no necesita monstruos clásicos. La amenaza se siente cercana, física, real. Taracena aporta intensidad y una sensación constante de peligro latente, ideal para quienes disfrutan el horror incómodo y tenso.


Un rostro recurrente del horror mexicano

Gerardo Taracena se convertio en un rostro clave del terror y thriller nacional. No porque repita fórmulas, sino porque habita la oscuridad con una autenticidad difícil de imitar.


Si sigues #LoOcultoDelCine, estos títulos son paradas obligatorias en tu recorrido nocturno.


Las 5 mejores películas de folk horror que todo amante del terror debe ver

El cine de terror no siempre grita. A veces susurra. A veces canta canciones paganas alrededor de una fogata. A veces excava tumbas antiguas o vuelve leyenda lo que creíamos enterrado.

En Lo Oculto Del Cine celebramos ese horror que no se consume rápido, el que se queda contigo como una sombra larga al final del pasillo.

Si tienes entre 18 y 40 años y tu algoritmo mezcla cine de culto, folclore oscuro y pesadillas bien filmadas, esta lista es para ti.





1. La Bruja (The VVitch)

Un rezo envenenado filmado con precisión quirúrgica.

Robert Eggers convierte el miedo religioso en un animal salvaje que se pasea por el bosque. Aquí el terror no necesita jumpscares: se alimenta de silencios, miradas y cabras que saben demasiado. Una experiencia densa, hipnótica y profundamente incómoda.


2. Gaua


Cruda, atmosférica y con raíces profundamente rituales.

Gaua se siente como encontrar una película prohibida en una videoteca olvidada. Es terror que se cocina lento, con tierra bajo las uñas y una sensación constante de que algo ancestral observa desde fuera del encuadre.


 3. The Wicker Man (1973)

El abuelo del folk horror moderno.

Sol, música alegre y una isla donde nadie parece mentir… del todo. Esta película demuestra que el horror más efectivo puede vestirse de colores brillantes. Su final es historia pura del cine y sigue ardiendo en la memoria colectiva.


 4. Exhuma

Cuando el terror escarba demasiado profundo.

Exhuma juega con lo arqueológico, lo espiritual y lo prohibido. Cada capa que se levanta revela algo peor. Ideal para quienes disfrutan el horror que mezcla mitología, cadáveres inquietos y una tensión que no pide permiso.


 5. La Llorona (2029)

El mito que nunca descansa.

Esta reinterpretación futura promete llevar la leyenda mexicana a territorios aún más oscuros. No solo es un fantasma: es memoria, culpa y un lamento que atraviesa generaciones. Una muestra de cómo el folclor sigue evolucionando dentro del cine de culto.


 Porque el terror también es ritual

Estas películas no solo se ven, se invocan. Son historias que dialogan con lo pagano, lo ancestral y lo prohibido. Cine para quienes saben que el verdadero miedo no siempre corre… a veces camina despacio y sonríe.


Si este tipo de cine te llama, ya formas parte de Lo Oculto Del Cine.

Aquí seguimos explorando lo que vive entre sombras, cintas viejas y pantallas encendidas a medianoche.